Ni más posesiones, ni más recuerdos, ni ataduras. No son más que trampas. Puedes tener dos reacciones: que te afecte o que te importe una mierda. Yo opto por la segunda.
No soy perfecta. Soy una neurótica, celosa y supersticiosa que se juega la suerte con la cara y cruz de una moneda. No soy diferente si me conoces. Mi mundo está hecho de plastilina; lo moldeo y cambia como yo cambio. Los sueños lo decoran y pinto con luces todo lo que veo oscuro. Pero así, soy feliz.
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