sábado, 4 de agosto de 2012

El futuro es impredecible

El futuro nunca deja de zarandearnos con sorpresas inesperadas que nos rompen los esquemas que nos hacen replantearnos todo lo que sabemos. Nunca deja de asombrarnos con nuevas oportunidades para tomarle el pulso a nuestro espíritu de superación. Nunca deja de poner a prueba nuestra capacidad de plantar batalla, de volver a empezar una y otra vez desde la casilla de salida. Nunca deja de demostrarnos que por mucho que intentemos controlarlo, el futuro es impredecible. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que todos avanzamos a un ritmo de 60 minutos por hora; hagas lo que hagas, seas quien seas, da igual qué errores hayas cometido en el pasado o cuántas veces hayas pedido perdón. Todos avanzamos por el mismo camino. Y me consuela pensar que en este viaje podemos dejar atrás los tropiezos, las culpas, las caídas. Que mientras vamos tirando podemos trazar nuestra propia ruta y plantarle cara al futuro. Es la única manera que se me ocurre de dominarlo.

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